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Situación límite en el pesquero de Santa Pola: “No queda igual de bien rescatar a 12 que a 300. Solo buscan la foto”

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Imagen del barco de Santa Pola.

Este miércoles se cumplen seis días desde que un pesquero de Santa Pola (Alicante) rescatase a 12 migrantes en peligro que viajaban en dos pateras a unas 80 millas de las costas de Libia. Las horas a bordo pasan despacio, y la incertidumbre rodea tanto a tripulación como a los inmigrantes, sobre todo ante la rotunda negativa del Gobierno de Pedro Sánchez de acogerles, dejando a la deriva el destino de los diez hombres y los dos menores recogidos y de los 13 miembros de la tripulación.

Pese a las críticas recibidas de numerosas ONG y partidos políticos por la polémica decisión de pactar con Libia el desembarco de los inmigrantes por ser, a juicio del Ejecutivo, “un puerto seguro”, la posición de España continúa firme. Mientras tanto, la situación a bordo del ‘Nuestra Madre Loreto’ comienza a ser desesperada: “No podemos esperar eternamente, solo nos quedan víveres para cinco o seis días”, ha confirmado a El Independiente el segundo patrón del patrullero, Vicente Sempere.

La realidad es que a los socialistas se les acaba el tiempo para actuar, bien dando un paso atrás y acogiendo a los 12 migrantes de diferentes nacionalidades (Somalia, Egipto, Nigeria y Senegal) en la Comunidad Valenciana -como ya hiciera con los 630 rescatados del Aquarius o con los decenas de recogidos por el Open Arms- o enviándolos finalmente a Libia, un país que, a diferencia de lo expresado por Carmen Calvo, no es considerado seguro por diversas Ong como Acnur.

Esta última, sin embargo, no es una opción para los rescatados, quienes “prefieren la muerte a ser devueltos a Libia”. Sempere asegura que toda la tripulación española teme avistar a guardacostas libios: “La situación será insostenible, se tirarán al agua en cuanto los vean venir”, unas aguas, por cierto, infestadas de tiburones. El patrón no duda en alertar del “error” que cometería Sánchez si sigue adelante con la decisión de desembarcarlos en Libia, algo “peligroso para ellos y para nosotros” ya que “tendríamos que desembarcarlos a la fuerza”. De continuar con la opción de Libia “podríamos sufrir un motín en el barco, algo que no te enseñan en la escuela de náutica”, advierte.

Los migrantes están “bien” aunque “inquietos”. El reducido espacio les obliga a los huéspedes a viajar en cubierta y en los pasillos, ya que el barco no está preparado para hacer frente a tal imprevisto. Sempere asegura que no les han informado de la negativa a abrir el puerto español, sobre todo “para que no crezca el nerviosismo” a bordo.

“El Gobierno nos ha abandonado”

El segundo patrón del pesquero asegura que los ánimos a bordo están decaídos, y la esperanza comienza a desaparecer. “Estamos desamparados, nos sentimos completamente abandonados. Fíjate si les importamos poco que en los días que llevamos aquí absolutamente nadie del Gobierno se ha molestado en llamarnos, en preocuparse por cómo estamos”.

La también respuesta negativa de Malta e Italia de abrir sus puertos no hace otra cosa sino hacer crecer la incertidumbre del patrullero español. Sempere, visiblemente molesto con el Ejecutivo, critica que no se tome la misma decisión que con el Aquarius y el Open Arms. “¿Por qué nos abandonan a nosotros? Si somos igual que el resto, ¿o no?”, se pregunta. “Yo sé la respuesta, y es que no queda igual de bien rescatar a 12 que a 300. Les damos igual, solo buscan la foto”.

“Si hubiese una lancha llena de oro en nuestra misma posición, estoy seguro de que irían antes a por ella que a por nosotros. Se trata de vidas humanas, sí, pero les da igual. Sino no estaríamos aquí”.

El pesquero lleva un mes en alta mar por la campaña y captura de quisquilla. Actualmente, se encuentra a unas 90 millas de Libia, y aproximadamente 120