Opinión

El taxi aéreo despega

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Las empresas tecnológicas se lanzan a diseñar artefactos que aspiran a revolucionar la movilidad urbana

La contaminación y la movilidad son enormes desafíos a los que se enfrentan las grandes urbes de todos los continentes. Ambos fenómenos son dos caras de un mismo problema: los humos del tráfico ensucian la atmósfera hasta niveles peligrosos para la salud. Buscar vehículos más eficientes, que sorteen los atascos y no contribuyan a la polución, es un objetivo en el que las empresas tecnológicas han puesto su atención. España se ha sumado a la carrera. Desde San Sebastián, el centro de investigación Tecnalia ha presentado un prototipo de taxi urbano aéreo. Se llama Lauren,pesa 300 kilos, puede circular a 90 kilómetros por hora, tiene capacidad para una persona que no supere los 150 kilos y cuenta con una autonomía de 15 minutos.

Presentado como si fuera una estrella de cine, de momento es solo el primer modelo de un vehículo volador autopropulsado que funciona gracias a un sistema de drones. Antes de que estos ingenios surquen el viento serán necesarios cambios legislativos para ordenar su funcionamiento, una especie de código de la circulación de aerotaxis. Habrá también que certificar que estos desplazamientos son seguros, que no hay riesgo de que se desplomen en pleno trayecto y caigan sobre la gente que pisa la tierra, que no genera un problema de congestión en el espacio aéreo y que habrá helipuertos para alojar las naves.

A lo largo de la próxima década se producirá la gran explosión de los vehículos voladores autónomos. Una veintena de proyectos están en marcha en todo el mundo: desde Boeing hasta Uber, pasando por Airbus trabajan en lo que se adivina como el transporte urbano del futuro. Uber, la plataforma que ha irrumpido en las calles de las grandes ciudades para competir con el tradicional sector del taxi, quiere que Nexus, su vehículo aéreo, esté en breve operativo comercialmente en Nueva York y Melbourne. Promete que estos “vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical” serán sostenibles y silenciosos, mientras que los helicópteros son ruidosos y caros.

Como siempre que se habla de tecnología, no hay que perder de vista a la industria china, que ha desarrollado el biplaza eléctrico EHang 216, impulsado por hélices. Este artefacto aspira a revolucionar la movilidad urbana. Antes será necesario que los viajeros le pierdan el miedo a desplazarse en un taxi-dron autónomo.

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