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El ataque de Puigdemont a Torrent reabre la batalla interna en el independentismo

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El presidente del Parlament, Roger Torrent, junto al diputado Carles Puigdemont en Bruselas en enero EFE

Carles Puigdemont ha vuelto a poner al descubierto la batalla por la hegemonía del independentismo que JxCat y ERC han intentado poner en sordina en los últimos meses. A las puertas del juicio por el 1-O, cuando partidos y plataformas independentistas se conjuran con peticiones de unidad para afrontar el proceso judicial, el ex president ha abierto en canal el bloque independentista dejando de nuevo al descubierto unas rivalidades que se agudizarán a medida que se acerquen las elecciones municipales y europeas del 26 de mayo.

Lo ha hecho lanzando un nuevo dardo contra su diana favorita, el presidente del Parlament y dirigente de ERC Roger Torrent. El argumento ha sido esta vez la suspensión de voto delegado que permitía que Carles Puigdemont siguiera votando en el Parlament por medio del diputado Albert Batet. Pero la vía escogida, un recurso ante el Tribunal Constitucional -instancia a la que hasta ahora había negado legitimidad para limitar la soberanía del Parlament- ha escocido especialmente en buena parte del independentismo.

Esquerra le afea además que el recurso se interpusiera sin avisar a Torrent, principal afectado como presidente de la cámara y responsable último de la decisión de retirar el voto delegado a Puigdemont. Desde JxCat aseguran que sí se le avisó, en concreto el vicepresidente segundo del Parlament, Josep Costa. Pero en ERC aseguran que Costa nunca advirtió a Torrent de que la Mesa, y no el juez Pablo Llarena, como impulsor de la suspensión de Puigdemont, era el objetivo del recurso ante el Constitucional.

Desde ERC denuncian una maniobra electoralista de Puigdemont para desgastar a Torrent

Un nuevo enfrentamiento con acusaciones cruzadas de mentir -aunque esta vez republicanos y junteros han evitado hacer en público- que ha llevado a los republicanos a señalar el recurso de Puigdemont como una maniobra electoralista para desgastar a Torrent.

Lo cierto es que el envite se produce a las puertas del juicio del 1-O, que pondrá el foco en el Tribunal Supremo y restará proyección mediática a Puigdemont y su “exilio” belga. Y coincide con un nuevo intento de JxCat de poner sobre la mesa la posibilidad de una investidura telemática del ex president, mediante la reforma del reglamento que se debate en el Parlament.

Artadi niega la crisis de Govern

La portavoz del Govern, Elsa Artadi, ha asegurado tras la reunión semanal del ejecutivo que el nuevo incidente no amenaza la estabilidad del Govern porque se trata de un problema “entre grupos parlamentarios”. “La decisión de Puigdemont es una cuestión técnica para ir a la justicia internacional. No debería ser fuente de conflicto entre los socios de Govern porque no es ataque entre socios de Govern”, ha argumentado la portavoz.

Pero lo cierto es que esta cuestión ha interferido en la “reunión de trabajo” que Quim Torra y Pere Aragones han mantenido tras el Consell Executiu. Nada ha trascendido oficialmente del encuentro, que abre en teoría una ronda de contactos del president con sus consellers y las direcciones políticas de cada departamento de la Generalitat -una novedad ideada por Torra para intentar tomar el pulso a su gobierno- pero la desconfianza entre socios y las dificultades del presupuesto catalán han incidido en ella.

La CUP tira pelotas fuera, mientras PSC y comunes hablan abiertamente de enfrentamiento electoralista y critican a Puigdemont

La nueva crisis entre los socios de gobierno ha pillado a la CUP en medio clamando por la unidad del independentismo. La portavoz Maria Sirvent ha tirado pelotas fuera para evitar cuestionar la maniobra de Puigdemont ante el Tribunal Constitucional, que ha calificado de legítima, consciente de que el ex president está mucho más cerca de sus posturas unilateralistas que Esquerra.

Los comunes, eventuales socios parlamentarios del independentismo, no han tenido problemas por contra en criticar la maniobra de Puigdemont, que también han tachado de electoralista.

Desde la oposición, sin embargo, la socialista Eva Granados se ha preguntado “cuantas traiciones más aguantará Esquerra, y cuantas presiones el señor Torrent” al tiempo que daba la “bienvenida” a Puigdemont “al Estado de Derecho”. Carlos Carrizosa, por su parte, ha tachado de “ridículo” que Puigdmeont “vaya ahora llorando al Constitucionall” tras haber denostado insistentemente este tribunal.

 

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