Economía

Dos de cada tres trabajadores migrantes están en países de ingresos altos

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Este colectivo creció un 9% en la salida de la crisis (2013-2017) por la mayor demanda de los Estados árabes, donde el 41% de sus empleados son extranjeros

El trabajo no entiende de fronteras, aunque sí de clases y también de géneros. La última foto fija sobre la situación de las personas que se desplazan a otro país en busca de un empleo revela que, lejos de lo que algunos podrían pensar, la salida de la última gran crisis económico-financiera a nivel internacional no ha hecho más que elevar el volumen de ese colectivo, en concreto un 9% entre 2013 y 2017 hasta sumar 164 millones de personas en todo el mundo, sobre todo en los países de ingresos medios-altos y no en los más pudientes donde podría estar observándose cierta saturación.

Los datos figuran en el último informe de perspectivas elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y publicado este miércoles, donde se trata de ver este tipo de movimientos desde una doble perspectiva. Así, mientras los países de destino «se benefician» de la llegada de población en edad de trabajar «en tiempos de una presión demográfica cada vez mayor» -la necesidad de contar con más cotizantes a su sistema de Seguridad Social por el envejecimiento y el incremento de jubilados empieza a resultar acuciantes para algunos-, para sus territorios de origen puede tener «un impacto negativo en su crecimiento económico» al estar «perdiendo el segmento más productivo de sus trabajadores», si bien en compensación a la vez estarían aumentando la fuente de remesas que éstos suponen para su renta interna.

Al fin y al cabo, el 86,5% de los trabajadores migrantes tienen entre 24 y 65 años de edad -los jóvenes de entre 15 y 24 solo suponen el 8,3%-, e incluso su tasa de actividad en comparación con la población nacional de los países a los que se desplazan resulta en promedio casi diez puntos mayor, un 70% frente a un 61,6%. No obstante, sigue habiendo un elevado volumen de personas que no sale de su país por motivos laborales, en concreto cuatro de cada diez. Frente a ellos, el 59,2% sí se marcha fuera buscando fundamentalmente un puesto de trabajo.

Los migrantes constituyen ya el 4,7% del total de trabajadores a nivel mundial, según el estudio de la OIT, y entre ellos hay más hombres que mujeres: 95,7 millones al cierre de 2017 frente a 68,1 millones. Esto supone que casi seis de cada diez (58,4%) son varones y, además, su presencia ha aumentado casi tres puntos en el último lustro (2013-2017). Por el contrario, la representación femenina se ha reducido prácticamente en la misma proporción, en parte porque siguen sufriendo problemas de sueldos bajos y discriminación salarial, además de infravaloración a nivel profesional. Sin embargo, su tasa de actividad supera en casi 15 puntos la de las mujeres no migrantes, en concreto un 63,5% frente a un 48,1%.

No obstante, en comparación con el informe anterior de 2013 las tasas de participación laboral de todo el colectivo foráneo han descendido. En cualquier caso, el nivel de renta del lugar de destino parece seguir siendo determinante a la hora de viajar a un país u otro en pos de un empleo. Así, dos de cada tres trabajadores migrantes están en regiones de ingresos altos, en concreto el 67,9% de los 164 millones que había a finales del año pasado. Otro 18,6% (30,5 millones) están en territorios con rentas medianas altas y un 10,1% (16,6 millones) en lugares de ingresos medios bajos. Solo un el 3,4% (5,6 millones) se encuentra en países con recursos bajos.

La renta, determinane

Precisamente en esas regiones de ingresos menores apenas representan el 2% de los trabajadores totales, frente al 18,5% que llegan a suponer en los países de rentas más altas donde, además, su tasa de participación laboral alcanza el 71,9% frente al 58,1% que se registra en la población nacional. Ocurre justo lo contrario en los territorios con rentas bajas (allí el 75% de la población está activa en el mercado de trabajo frente al 68,5% de los extranjeros), algo que desde la OIT atribuyen «potencialmente» a «la mayor generalización del empleo informal» entre los foráneos, es decir, de la llamada economía sumergida.

¿Y cuáles son los países que demandan más extranjeros por motivos laborales? Pues la OIT no desciende a nivel nacional en su informe, sino que los distribuye por regiones. Y entre ellas destacan América del Norte (con EE UU y Canadá) y Europa, con el 23% y el 23,9%, respectivamente, esto es, suman prácticamente la mitad de los trabajadores migrantes registrados a finales de 2017. Los Estados árabes son el tercer lugar donde este colectivo tiene mayor presencia (aglutina el 13,9% del total), lo que desde la OIT se explica fundamentalmente por el fuerte aumento de la construcción de edificios e infraestructuras en los emiratos del Golfo Pérsico.

No obstante, también en los Estados árabes y otros países ha aumentado su contratación para el empleo doméstico, así como en la hostelería y los hoteles, mientras se mantiene una fuerte demanda de trabajadores manuales. De hecho, cuatro de cada diez trabajadores en esos países son extranjeros (el 40,8%), el mayor nivel a escala mundial duplicando la representación que tienen en América del Norte (20,6%) y Europa (17,8%). Además, en los referidos territorios árabes (fundamentalmente los más pudientes) la tasa de actividad de los migrantes casi duplica a la de los empleados nacionales (75,4% frente a 42,2%).

España, 4,4 veces más inmigrantes que emigrantes

España contaba con 5,94 millones de inmigrantes (el 51,4% hombres) tras acabar 2017, el 12,7% de la población, la mayoría procedentes de Marruecos (11,9%), Rumanía (11%) y Ecuador (7%), según la última estadística elaborada por el INE. En contraste, tenía 1,34 millones de emigrantes (el 54,7% mujeres), 4,4 veces menos, lo que representaba el 2,8% de su población, y no han dejado de crecer desde 2010 -aunque el año pasado llegaron al país 164.600 personas más de las que se fueron-.

Con todo no parece precisamente mucho, a juicio de las cifras que maneja la ONU, que le sitúa en posición 41 sobre un total de 195 países en materia de emigraciones. Sus destinos prioritarios son Francia (23%), Reino Unido (9,8%) y Estados Unidos (8,2%).

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