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Atresmedia monta un canal de pago inspirado en cadenas estadounidenses

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El grupo adelantará en Atresplayer Premium el estreno de sus mayores productos

Atresmedia ha encontrado en Estados Unidos un precedente para competir con las grandes plataformas de pago. El grupo anunció ayer que, a partir de la temporada que viene, reservará sus grandes apuestas para Atresplayer Premium, la plataforma de pago que creó hace unos años y que hasta ahora ha estado ofreciendo solo programas ya estrenados en las cadenas del grupo (Antena 3 y La Sexta, principalmente) pero sin publicidad. A partir de septiembre, sin embargo, Atresplayer Premium será el lugar donde se estrenen las grandes producciones de la casa, antes de su pase en abierto; otras solo se podrán ver en el Premium. Es un modelo que recuerda al de la cadena CBS, una veterana generalista de Estados Unidos que hace poco logró una de las transformaciones más exitosas que se conozcan del modelo tradicional al streaming de pago: en 2014 abrió una pequeña plataforma, CBS All Access, para ofrecer su parrilla por Internet; en 2016 pasó a tener contenidos solo para esa plataforma.

En el caso estadounidense, el experimento se hizo con The Good Fight, la continuación de la exitosa serie The Good Wife, y Star Trek: Discovery. O sea, jugaron a lo popular y a prueba de bombas. El público respondió: en 2017 tenían 1,5 millones de usuarios y hoy tienen cuatro. En el caso español, el equivalente para Atresmedia en lo popular y a prueba de bombas son Los Javis, que tienen un acuerdo de exclusividad con la casa y están escribiendo Veneno, una serie sobre la legendaria transexual La Veneno. Y también El nudo, otra serie, esta protagonizada Natalia Verbeke. Para completar el experimento, han comprado los derechos Cuatro bodas y un funeral; no la película clásica de 1994, sino la nueva serie de diez capítulos sobre la misma historia cuyo estreno, a diferencia de Veneno y El nudo, no está previsto en la televisión en abierto en España.

Atresplayer Premium, existente desde hace años, cuesta 2,99 euros al mes y se puede ver en el extranjero. “No lo habíamos promocionado mucho, pero en enero de desde año empezamos a hacer campaña, recordando que era una forma de descargar los programas y saltarse la publicidad. No tardamos en duplicar los abonados, hasta los 75.000, que es mucho si tienes en cuenta que era solo el mismo contenido de Atresplayer y, por extensión, el de las cadenas lineales. Ahora habrá contenidos que solo podrás ver con el Premium”, explica José Antonio Antón, director de programación y negocio del grupo.

El modelo complica la relación los contenidos de la casa y el espectador, que está obligado a conocer el creciente laberinto de opciones digitales para abrirse camino, pero Antón insiste en que es un riesgo controlado. “Tal y como está pensado, no hemos metido una inversión de millones de dólares que necesite de millones de suscriptores para sostenerse”, se defiende, en una clara referencia al costoso modelo de Netflix. “Es solamente un complemento para nuestros canales en abierto”, añade.

Hay una salvedad que diferencia este proyecto de CBS All Access: no habrá deporte. “Ese es un contenido no exclusivo ni original, que te lleva a una guerra de precios y que no aporta diferencialidad. Pero si se ponen a tiro derechos exclusivos y rentables los compraremos”, promete Carlos Fernández, director de contenidos de Atresmedia.

Anunciantes

Cada empresa veterana del sector hace lo que puede para hacer frente no solo a Netflix, sino a todo lo que representa: un estado de cambio continuo y una creciente demanda de novedades. Atresmedia se ha armado de dos grandes bazas: tiene varias cadenas en abierto apoyadas por anunciantes y millones de espectadores, y por eso puede experimentar en streaming. “Algunas series la estrenaremos con varios capítulos de golpe, otras capítulo a capítulo, vamos a ir viéndolo caso por caso”, explica Antón. En su experiencia, la oferta de contenido crea demanda por más contenido. “Recuerdo cuando estrenamos en Antena 3 la primera temporada de El cuento de la criada, hubo una auténtica demanda por ver la segunda”.

En cuanto a los anunciantes, siempre sensibles, existe la posibilidad de que se irriten por ver que la televisión apuesta por una forma de emisión sin publicidad. “Pero eso en realidad sería un problema si el Premium tuviese dos millones de suscriptores, y un estreno en streaming le quitase espectadores al abierto”, explica Antón. “De momento, con 75.000 abonados, nada nos llevar a pensar que tenemos que cambiar de modelo de negocio”.

 

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