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‘Atrapa un ladrón’: De clásico de Hitchcock a serie española

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El creador de ‘El Ministerio del Tiempo’ recrea en Barcelona la película clásica’, convertida ahora en serie de diez capítulos

No pretenden ser Cary Grant ni Grace Kelly, porque la historia no va del romance y engaño entre un ladrón/galán y una rica adinerada que pasa el rato en la Costa Azul francesa, como ocurre en Atrapa a un ladrón (1955), una de las películas más famosas de Alfred Hitchcock. En esta serie homónima, que acaba de estrenarse esta semana en paramount, los actores Pablo Echarri y Alexandra Jiménez viven una historia de amor pero también de aventuras y acción. Son los ingredientes que no suelen faltar en las creaciones de Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo, Isabel), que esta vez se ha inspirado en la cinta del legendario director británico. “La serie fue un encargo de la productora Viacom, que tiene los derechos sobre las películas de Hitchcock, porque vio mi manera de trabajar en El Ministerio del Tiempo”, explica Olivares. Los diez capítulos de una hora que componen la serie se podrán ver, también, en Amazon Prime Video.

El arranque de la serie sí que recuerda a la película de Hitchcock. En el largometraje, que supuso el único Oscar a la mejor Fotografía para Robert Burks, el colaborador habiutal del cineasta para estos cometidos, una panorámica espléndida sobre el mar nos traslada hasta una boda al aire libre. En la película, es la Costa Azul; en la serie es la Costa Brava. Es la de los protagonistas de la historia: Juan Robles (Pablo Echarri) y Lola Garay (Alexandra Jiménez). Él, de Buenos Aires, aparentemente es un galerista de obras de arte establecido en Barcelona desde hace diez años. Ella, inspectora de los Mossos d’Esquadra y especializada en robos.

“Ocurre que ella no sabe nada de la vida anterior de la persona de la que se ha enamorado y lo empieza a sospechar a raíz de un incidente que pasa en Buenos Aires el mismo día en que se casan en un paraje precioso de la costa catalana”, explica Echarri, un actor muy popular en Argentina con un puñado de series en su haber. Esta es su primera gran producción española. Su personaje, como en la película de Hitchcock, es El Gato, el alias que había tenido en su pasado “por robar de una forma extremadamente sigilosa y escabullirse siempre de la justicia”. En la serie de la Paramount, El Gato es un ladrón de obras de arte mientras que en la película lo que robaba eran fabulosas joyas a ricas mujeres de vacaciones.

Pero al igual que en la cinta de Hitchcock, hay un nuevo robo, y se le atribuye a El Gato. Eso es lo que pone en alerta al auténtico ladrón —ya retirado— que se empeña en saber quién es el impostor. “En la serie sí que hay características del cineasta, como la angustia de no saber realmente cómo es la persona que tienes al lado, sus secretos, la conspiración, el falso culpable, el complot”, describe Olivares.

A partir de ahí, la creación española camina por otros derroteros. Los personajes con caracteres e idiosincrasias distintos. Lola es una inspectora de policía con un carácter fuerte y completamente entregada a su profesión, lo que explica que no vista, como sí hacía en la película, con el vestuario de la legendaria Edith Head: “Para nada hay el glamour que desplegaba Grace Kelly. Yo encarno otro personaje que se cree mucho su profesión de policía y que lucha consigo misma porque está enamorada de su trabajo y, a la vez, de un hombre del que empieza a intuir que algo pasa con su pasado justo el día en que se casa”, apunta la actriz y protagonista de la serie que había trabajado con Olivares en un capítulo de El Ministerio del Tiempo. “Lola y Juan son personajes antagonistas, de ahí que la historia se haga muy atractiva. Es una comedia romántica con acción, misterio y dosis de humor”, argumenta Echarri.

Ambientación

La serie se rodó en Barcelona: los personajes se conocen de forma casual en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC). También hay escenas ubicadas en la Costa Brava y en Buenos Aires, ciudad a la que regresa El Gato para saber quién le intenta suplantar. Ese regreso a su país sirve para introducir más tramas en cada capítulo de la serie. Por ejemplo, la del fiscal que había perseguido inútilmente a El Gato cuando robaba obras de arte en Argentina sin conseguir darle caza. O la de un policía de Interpol —el cual, por cierto, mantuvo una relación sentimental con Lola— que le pone sobre aviso a ella de la antigua vida de su marido.

“Se dirige a un público muy amplio y mezcla la emoción del drama y la comedia. Hemos querido hacer una serie de nuestro tiempo con claves que sean entendibles para todos”, comenta Olivares. En Atrapa a un ladrón,como en la película de Hitchcock, hay una persecución en coche por una carretera de la costa pero el nudo no tiene nada que ver: se trata de la persecución de un delincuente por la inspectora Lola Garay que acaba llegando tarde a su propia boda por esa detención y con el arrestado y la pareja de los mossos que le custodian entre el público de la ceremonia. Es más, es el caco el que grita “Vivan los novios”.

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