Opinión

‘A queima da roza’

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Cuando yo era un niño, hace 70 años, me acuerdo de ver cómo había luminarias en los montes, estaban haciendo a queima da roza, es decir, estaban quemando en el mes de agosto las raíces viejas de los tojos y la zona circundante. Esto lo hacían para renovar el terreno y tenerlo preparado para en otoño sembrar nueva semilla de tojo, y también aprovechaban para sembrar el trigo que segaban en julio cuando ya se veía el nuevo tojo. Con esto quiero decir que, aunque se hacía fuego en el monte, no había incendios. Todo estaba controlado. Lo que producían los montes y bosques se usaba para las cuadras de los animales, para calentar los hornos y cocer el pan, y en las lareiras para cocinar y dar calor en las viviendas. Ahora todo ese trabajo de limpiar tojos, zarzas, matorrales, cortar arbustos sobrantes y podar los árboles lo podrían hacer equipos de trabajadores a lo largo del año y todo ese material enviarlo a las estaciones de biomasa para obtener energía limpia. Los drones no son la solución; si todo continúa en el abandono como en este momento, cualquier rayo en una tormenta puede provocar un incendio.

Andrés Sanjurjo Martínez. Ferrol (A Coruña)

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